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La crisis de la escolástica

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El Siglo XIV y la crisis de la escolástica

El final de la Edad Media comprende dos dinámicas bien diferenciadas. Una de ellas más proclive a la separación entre filosofía y teología, apuesta por explorar las posibilidades de explicación racional de la naturaleza. Es la vía que dará lugar a los avances de la revolución científica. Frente a esa racionalización creciente surge también un rechazo por todo lo racional, al considerarse la razón como una forma de pensamiento que nos aleja de Dios.

Visión general de la crisis

Idea central. Durante el siglo XIV la filosofía escolástica entra en crisis. Los sistemas escolásticos son complejos y no resuelven los problemas. Poco a poco se abre paso una visión más científica y se comienza a defender la separación entre el poder de la Iglesia y del Estado.

Causas

  1. Las discusiones entre las escuelas que pretendían continuar las corrientes doctrinales del siglo anterior y volver a la pura dialéctica, cada vez más hueca y pueril.
  2. La multiplicación de las universidades y el afán de atraer el mayor número de alumnos.
  3. La actitud crítica y destructiva de los filósofos.

Características

a) Afán de mayor rigor y exactitud en los razonamientos y en el planteamiento de los contenidos doctrinales.

b) Desvalorización de la capacidad racional del hombre que tiene como consecuencias:

1.°) El voluntarismo exagerado que desemboca en un arbitrarismo universal. 2.°) El nominalismo que ponía en peligro el valor de la ciencia y caía en un empirismo sensista donde no había lugar para el conocimiento intelectual. ---    El voluntarismo. Frente al intelectualismo de Santo Tomás, defiende:

  • La primacía de la voluntad sobre el entendimiento.
  • La identificación esencial de la voluntad y la libertad.
  • El absoluto indeterminismo de la voluntad respecto a cualquier bien, incluso al bien absoluto.
  • La libertad o voluntad absoluta se identifica, además, con la infinita perfección. De aquí que la voluntad libre de Dios sea la causa de:

1.°) La existencia y la esencia de las cosas.

2?) Las verdades del orden moral: las cosas no son queridas y ordenadas por Dios porque sean buenas, sino porque son queridas y ordenadas por Dios, son buenas. Si El hubiera querido, los mayores pecados serían virtudes. Todos los mandamientos podrían ser distintos, menos los tres primeros que se refieren a la obediencia y honra de Dios.

  • La voluntad es la que mueve el proceso intelectual y conduce al primado del singular individual, sobre el universal esencial.
  • El punto de partida del conocimiento es la realidad singular (ya en la filosofía de Escoto); pero este conocimiento constituye un momento oscuro y confuso del pensamiento.
  • Para que los pensamientos logren la claridad y la distinción es necesaria la actividad de la voluntad que, libremente, dirige su atención a las representaciones que quiere intensificar; el resto se debilitan y desaparecen.
  • La voluntad ordena las representaciones y hace pasar al entendimiento de unas representaciones a otras.
  • Sin la voluntad el proceso intelectual se paralizaría o estaría movido por leyes puramente mecánicas o naturales. Luego la inteligencia está subordinada a la voluntad.
  • El Estado es, igualmente que el mundo y el conocimiento humano, producto de la libertad del monarca y no existe más justicia que la que determine su querer arbitrario.

El nominalismo.

  • Se enfrenta de nuevo con el problema de los universales que planteaba una doble cuestión:
  • O se admitía la realidad de los universales como objeto del conocimiento humano, con lo que éste sería universal, necesario e inmutable.
  • O se negaba la realidad de los mismos, con lo cual se eliminaba la posibilidad de un conocimiento universal. Ya que las cosas reales, de este mundo, no pueden ser objeto de dicho conocimiento.
  • En los siglos X y XI se encuentran dos soluciones: realista y antirrealista. Con Santo Tomás, siglo XIII, se llegó a una solución intermedia: El universal es una realidad referida a muchos, no existe en la realidad, ni tampoco es un mero nombre, existe en la mente como un concepto que se puede aplicar a muchos sujetos.
  • En el siglo XIV se abandona la posición de Santo Tomás. Para los filósofos de este siglo, el universal es algo más que una mera palabra (flatus vocis), el universal es un concepto puro sin valor real.

Contexto histórico, social y religioso

  • El siglo XIV momento decisivo en el paso de la Edad Media a la Edad moderna.
  • Diferentes dimensiones [ nominalismo y  ciencia dos de ellas, contra dogmatismo]. -  Si es cierto que la tradición religiosa no fue una ayuda en el desarrollo de la ciencia, es imposible negar que la confluencia entre pensamiento religioso y científico la época dio lugar a una de las síntesis más inesperadas y profundas de la historia del pensamiento occidental. Las relaciones entre ciencia y filosofía son el marco de fondo en el que se mueve [...]

Separación entre Iglesia y Estado: culmina (v. desde papa Gelasio en el s. V), se considera que Cristo sólo dio el poder espiritual a Pedro, quedando así definidas dos áreas de autoridad (...) . Sin embargo las luchas de poder se plantean en múltiples contextos y campos [ Bonifacio VII (defensor del poder de la Iglesia) vs. Felipe IV de Francia, el Hermoso; papado de Avignon, etc.] Cf. ◊EN.

  • Reformadores religiosos [John Wiclif (Inglaterra)]
  • Origen de las nacionalidades: fin del feudalismo con burgos y burguesía, y nuevas rutas comerciales. Liga Hanseatica. 
  • Gremios artesanos
  • Peste negra (1348-1351), despoblamiento 
  • Guerra de los 100 años, Francia contra Inglaterra (1339-1453)

Contexto cultural.  Renovación literaria: dolce stil novo de Dante. - Petrarca, Mont Ventoux (carta, y v. quizás poema posterior) - Giotto agandona el oro de las tablas bizantinas (más naturalista) ... v. grandeza que agrada «no a los ojos de los ignorantes, sino al espíritu de los sabios» (Bocaccio)

Contexto intelectual.  Crisis de la escolástica tanto en lo que respecta al contenido como al modo de hacer filosofía, marcada por la distinción entre via modernorum vs via antiqua (s. XIII) y cierta sensación de saturación: vaciedad, bizantinismo y dogmatismo. Ideas de renovación contra los cimientos de la misma: consolidación de escuelas tomista, escotista, occamista y de la mística agustiniana [?] → dispersión de tendencias intelectuales y hastío escéptico. - Nuevas universidades (Oxford, Viena, Heidelberg, Colonia) [Salamanca (1134), Paris (1150), Oxford (1167 o antes)... v. fecha de fundación de muchas no es clara, pues vienen funcionando antes de su denominación oficial.] restan protagonismo a París. Estudiantes burgueses, ya no sólo nobles. - El conflicto entre el poder de la iglesia y el Estado es un debate paralelo al de las relaciones entre fe y razón. - Misticismo contra intelectualismo teológico de las universidades.

La condena de 1277

El obispo de París, Etienne Tempier, confirmando condenas anteriores: [1270] donde se  rechaza y excomulga a defensores de teoría de la doble verdad, como si fuera posible mantener dos verdades contradictorias. En ella  aparecen con claridad las tesis combatidas a los averroístas (eternidad del mundo, del movimiento y del tiempo, la negación del alma inmortal humana, la negación del libre albedrío, afirmación de la providencia divina sobre la especie y no sobre el hombre individual, etc.) [era maltentendido de lo que afirmaba Averroes]. En el texto de [1277] aparecen todas las ideas de forma confusa y desordenada, mezclando doctrinas, autores, etc. El Papa sólo había pedido a Tempier que hiciera un catálogo de los errores o ideas contrarias a la doctrina oficial que circulaban por la Universidad de París; pero el obispo se excedió en sus atribuciones y su carácter dogmático y la condena resultante es un conglomerado de 219 tesis de las que no se sabe ni quienes son sus sustentadores, ni a qué escuela precisa corresponden: unas son de Tomás, otras de Averroes, otras de los averroístas, otras de los avicenistas, otras extraídas de libros no filosóficos, etc. Tempier de alguna forma improvisó esta lista incluyendo todo lo que oyó, pensó o inventó. Incluso algunas opiniones se remontan a Heráclito, el estoicismo, el epicureismo, etc. Entre las opiniones denostadas encontramos: emanacionismo del universo a partir de seres intermedios de Dios; Dios no tiene la presciencia de los futuros contingentes (conocerlos sería provocarlos), el universo es eterno y habría aparecido y desaparecido repetidas veces, etc. Pero entre estas opiniones, la teoría de la doble verdad tuvo una importancia capital para el desarrollo posterior de la filosofía, de la teología y de la naciente ciencia.

La condena de 1277 supuso una condena al intento de síntesis que Tomás de Aquino realizó entre el cristianismo y la filosofía de Aristóteles y el triunfo provisional de la postura agustiniana. Sin embargo, esta condena tuvo una influencia insospechada: por un lado consiguió sembrar el desconcierto y la desconfianza en la razón filosófica; pero también un espíritu de crítica que se iniciará con Ockham y se desarrollará a lo largo del siglo XIV en París y Oxford. Sufrió un duro descalabro el intento de conciliar la razón y la filosofía con la fe. Desde ahora la fe y la razón, la teología y la ciencia, la filosofía y la ciencia, son situadas en planos diferentes e irreconciliables. La filosofía y el cristianismo quedan como dos sistemas que no admiten síntesis alguna.

[18.03.1277] Once días después de la primera condena se produjo otra semejante por parte del arzobispo de Canterbury, con expresa referencia al tomismo y al aristotelismo. Estas condenas son una victoria del agustinismo sobre la filosofía pagana y las audacias de los filósofos y maestros de artes. En 1277 se condena el aristotelismo, de los seguidores de Tomás de Aquino, y las veleidades averroístas de algunos de ellos. El aristotelismo representaba un saber sobre la naturaleza desligado de la teología. En el seno de la ortodoxia religiosa, adelantándose al protestantismo, se admitirá la primacía del saber fundado en la verdad revelada o se aceptará una síntesis. Con ello, la postura tomista, cuya condena se levantará en 1325, dos años después de la canonización eclesiástica de santo Tomás, ganará terreno y se convierte en la doctrina general de la orden de predicadores (a partir de Herveus Natalis, general de los dominicos). Pese a ello, siempre se verá con recelo la interpretación sin supuestos religiosos de Aristóteles.

Consecuencias. (1) los agustinianos se vieron reforzados por un platonismo difuso; (2) queda patente la primacía de la verdad revelada y la acomodación a ella de los restantes conocimientos alcanzados por el hombre; c) indirectamente se adquirió conciencia de que la verdad aristotélica podía tener fisuras, lo que pudo impulsar a modificarla, sobre todo en la física . - En lo que hace referencia al aspecto filosófico más importante de la condena, la teoría de la doble verdad , tiene su base en un malentendido filosófico que algunos filósofos medievales hicieron de la opinión de Averroes, según la cual entre el ámbito de lo racional y el de lo religioso y revelado existe a menudo una dicotomía o pugna infranqueable. Averroes consideraba que la mayoría de los hombres están incapacitados para comprender en toda su hondura tanto las verdades religiosas como las filosóficas. Y de aquí algunos derivaron, sin que ello pueda ser atribuido estrictamente a Averroes, que algo puede ser verdadero filosóficamente pero falso teológicamente o viceversa , por lo que habría dos verdades, incluso contradictorias, y que ambas pueden coexistir. La doble verdad se basa en que las verdades religiosas reveladas a veces traspasan y superan lo que la razón puede comprender, sin que por ello deba caerse en el fideísmo. En este sentido,  Ockham sostenía que los datos principales dela fe son esencialmente indemostrables y sólo pueden ser creídos.

Recepción y crítica de Aristóteles

Situar antes de la condena de 1277 (?)

Aristóteles había 'sobrevivido' en el mundo musulmán. Será a través de traducciones realizadas a partir del siglo XI (principalmente desde el XII, comprobar que hay alguna en el XI) como sus obras penetran en Occidente.

Traductores de Toledo. Alfonso VI conquista Toledo en 1085, donde se formará pronto una comunidad de traductores al auspicio del arzobispo Raimundo de Sauvetat. Es de destacar la importancia que jugaron factores como la tolerancia religiosa. (...) En la pimera mitad del siglo XIII Fernando III mantiene el apoyo [De esta época es el Libro de los doce sabios (1237)], pero será Alfonso X el que la institucionalizará de alguna manera. 

  • Gerardo de Cremona (1114-1187).---

Aspectos de la recepción. Capacidad para sistematizar teología, pero presentaba aspectos incompatibles con los dogmas cristianos: universo eterno -v. q Iglesia había calculado su edad-, alma mortal, inexistencia de milagros. 1277 condena de tesis aristotélicas y averroístas.

Concepción aristotélica había sido aceptada: geocentrismo, esferas concéntricas... Críca a la física de Aristóteles (a concepción aristotélica del movimiento)

Escuela de Oxford (siglo XIII)

Centro de similar importancia a París, estrecho contacto entre ambas universidades (intercambio de maestros, alumnos, etc.). Rel. Grosseteste y Bacon: búsqueda de métodos lógico-matemáticos para  resolver los problemas de la filosofía natural. Se mueven en la línea del agustinismo medieval, pero más orientada a las ciencias experimentales, a las matemáticas y a las lenguas (casi todos conocen el griego, que en París era lengua desconocida).

  • Roberto Grosseteste (1175-1253). Fue un filósofo, teólogo y científico de orientación platónico-agustiniana. Destacó por sus estudios sobre la luz y la óptica. En virtud de su platonismo reconoce la importancia de las matemáticas. Señala la importancia de la experiencia: semejante al falsacionismo de Popper (descartar contradicciones y lo que no se ajuste a la experiencia). También fue uno de los primeros en introducir la obra de Aristóteles en Oxford. Obras: Sobre los cometas y sus causas. En obras como De luce defiende una metafísica de la luz: explica formación del mundo; luz produce, llena y sostiene lo real. Tiene también una obra sobre el arcoiris (De iride).
  • Roger Bacon (1210-1294). Doctor Admirable. Discípulo de Grosseteste. Ingresó en los franciscanos alrededor de 1240. Amplia el campo de la aplicación de la matemática a todas las ciencias. Aplica las matemáticas a la física. Necesidad de unir matemática y experiencia: inaugura así de alguna forma el método científico. Se dedicó a estudios basados en la observación y la experimentación, llegando a hablar de una scientia experimentalis (se debe a él esta expresión). Fabricó instrumentos ópticos. Fue alquimista, astrónomo y lingüista. Propagó el concepto de leyes de la naturaleza y trabajó en áreas como la mecánica, la geografía y la óptica. Usó cámara oscura para observar un eclipse. Cierta parte visionaria a lo Julio Verne: aparatos para volar, para sumergirse en el agua, para ver de cerca cosas lejanas (se interesa por la combinación de lentes y espejos cóncavos). ◼︎ Las investigaciones en óptica de Grosseteste y Bacon posibilitaron el inicio de la fabricación de gafas y constituyeron los fundamentos de la invención de telescopio y microscopio en épocas posteriores. Pero considera que todos esos progresos deberían ser usados por la iglesia contra los infieles. Parece que fue uno de los primeros occidentales en tener conocimiento de la pólvora. ◼︎ Considera la teología como ciencia suprema auxiliada por el derecho canónico y la filosofía. Afirma, por vez primera durante mucho tiempo, la necesidad de conjuntar la matemática con la experiencia directa, con lo que inaugura, en cierta forma el método científico. El único propósito de la ciencia es el de ayudar a la comprensión de las sagradas escrituras. ◼︎ Obras:
    • Opus Maius. La ciencia scientia experimentalis aventaja a cualquier otro tipo de conocimiento en 3 aspectos: (1) nos ofrece una certeza completa, sin tener que recurrir a una ciencia anterior; todas las demás ciencias deben recurrir a la experiencia, en última instancia, para confirmar sus asertos deductivos; (2) esta ciencia experimental comienza cuando las otras acaban, además de demostrar cosas que las otras no pueden hacer; (3) esta ciencia nos otorga la facultad de investigar los secretos de la naturaleza, de tal forma que garantiza un cierto poder sobre las cosas a quien la posee. - Afirma tb que esta ciencia no es algo conseguido, sino una meta que lograr en el futuro. - necesidad de construir una ciencia que parta del presupuesto del recurso directo a la experimentación, pues el encadenamiento en las deducciones al fin no demuestra nada definitivo si no se recurre a la comprobación empírica, pues todo conocimiento verdadero se debe remitir, en última instancia, a la experiencia.
    • Opus minum.
    • Opus tertium.

Guillermo de Ockham

Filófoso inglés, nacido en Ockham, Surrey, en 1280 y muerto en 1346/1349. Es una de las figuras más representativas de la Escolástica tardía, junto con Juan Duns Escoto, de quien depende en muchos aspectos, y principal representante del nominalismo.

Tras ingresar en la orden de los franciscanos, estudió en Oxford. Pese a no alcanzar nunca el título que habilitaba para enseñar teología, razón por la cual se le llamó Venerabilis Inceptor (Venerable iniciado), enseñó en Oxford y en Londres.

En 1324 se le obliga a presentarse a la curia papal de Aviñón para responder a las acusaciones de herejía, cursadas por un ex-canciller de la universidad de Oxford, pero durante el proceso se ve envuelto en dos problemas que alteran el curso de los acontecimientos: Luis de Baviera declara la superioridad del poder civil del emperador sobre el del Papa, y entre el Papa Juan XXII y los franciscanos se declara la denominada “guerra de la pobreza”. Ockham marcha a Baviera, en 1328, reside en Munich y toma partido por el emperador; a partir de entonces escribe sobre temas políticos. Ockham marca el final de la Escolástica tardía; tras él, los continuadores son ya escuelas (tomismo, escotismo, ockhamismo) y no figuras relevantes de la filosofía escolástica. Condenadas sus obras en París, en 1339, se confirma la prohibición al año siguiente, en Roma, sólo para algunas de sus afirmaciones.

Sus obras principales son: Opera politica, I-III. Opera philosophica et theologica. Ad fidem codicum manuscr. Y Summa logicae.

Teoría del conocimiento

La filosofía de Ockham se inscribe en la crítica que los franciscanos, por obra principalmente de Duns Escoto, dirigían a la síntesis entre cristianismo y aristotelismo, intentada por Tomás de Aquino. El punto de partida de la nueva propuesta filosófica de Ockham es un empirismo epistemológico que le lleva a ejercer una crítica radical a todo elemento innecesario del edificio filosófico.

Esta crítica la realiza mediante lo que se conoce como “navaja de Ockham”. Esta expresión designa el principio metodológico de exigencia de simplicidad, según el cual no deben multiplicarse los entes sin necesidad. Se conoce también como principio de economía del pensamiento. Sin embargo, no solamente es un principio metodológico sino que, además, tiene características gnoseológicas y ontológicas.

Navaja de Ockham. La denominación de navaja de Ockham apareció en el siglo XVI, y se añadía que mediante esta navaja, Ockham “afeitaba las barbas de Platón” ya que de su aplicación se obtenía una notable simplicidad ontológica, por contraposición a la ontología platónica que “llenaba” la realidad de entidades (además de los entes físicos, Platón admitía los entes matemáticos y las ideas, en una abigarrada ontología). Desde una perspectiva ontológica, pues, la aplicación de este principio permitió a Ockham eliminar muchas entidades, a las que declaró como innecesarias. De esta manera se enfrentó a muchas tesis sustentadas por la escolástica y, en especial, rechazó la existencia de las especies sensibles o inteligibles como intermediarias en el proceso del conocimiento, y rechazó también el principio de individuación, al que calificó de especulación vacía y sin necesidad.

En tanto que principio de simplicidad también es conocido como principio de economía, y defiende que el mejor orden es el que realiza el máximo resultado con un mínimo esfuerzo (nombre que a veces también se aplica al principio de economía del pensamiento). De ahí se infiere la tesis epistemológica según la cual, de dos teorías rivales con el mismo poder explicativo, la mejor es la más simple ya que es más fácil refutarla o contrastarla.

Admitiendo que es posible conocer intuitivamente lo individual, sin recurso alguno a la abstracción y a entidades ocultas, formas o conceptos -entidades todas, a las que aplica el criterio de economía del pensamiento-, construye su propia teoría del conocimiento (explicada sobre todo en su importante prólogo al Libro I de las Sentencias): la base de todo conocimiento es el conocimiento intuitivo del singular, al cual llama notitia intuitiva intellectualis; el conocimiento abstractivo que se añade a todo conocimiento intuitivo, notitia abstractiva, no supone ninguna nueva operación del entendimiento para la formación del concepto: se llama abstractivo, porque abstrae (prescinde) de la existencia del individuo y, en él, el término se considera en sí mismo: es representación del objeto, en cuanto es signo, pero no es una abstracción del objeto.

Lógica. La lógica de Ockham (en su Summa logicae) trata de los términos en cuanto forman parte de un sistema de signos lingüísticos. Divide el signo en escrito (scriptus), que puede distinguirse también como vox, oral (prolatus) y mental (conceptus). El concepto es el signo mental (intentio) que remite a las cosas existentes. Solo él es universal por naturaleza, porque puede representar a una pluralidad de individuos. Los términos escritos o hablados son convencionales y no pueden ser naturalmente universales. Su referencia a los objetos individuales es su significado. El significado lo explica mediante la suppositio, ‘suposición’, la capacidad del signo para ocupar el lugar de un objeto o de una colección de objetos. La suposición es personal, si un término ocupa el lugar del individuo: «mi amigo del alma»; es simple, si ocupa el lugar de muchos, siendo entonces propiamente una intentio de la mente (que posee esta capacidad de elaborar signos naturales), como “todos los hombres son hermanos”, y material, si el término se refiere a sí mismo, como “hombre es bisílabo”.

El problema de los universales

Recibe este nombre el problema, clásico en filosofía, de determinar qué tipo de entidad, o realidad, les compete a los términos universales. ¿Qué es, en realidad, “humanidad”? ¿Qué es verdaderamente “hombre”? Tras estos interrogantes, se halla como telón de fondo, la pregunta sobre qué clases de cosas existen. Como de ciertas cosas es obvio afirmar que existen, el problema se centró, teóricamente, en aquellas cuya existencia o inexistencia era problemático afirmar. La respuesta de Platón era: “las Ideas existen”; la de Aristóteles, que “existen sustancias compuestas de materia y forma”.

Históricamente, la polémica surge en el s. XI, en el seno de la filosofía escolástica medieval, pero sus antecedentes históricos se hallan en los comentarios de Porfirio (Isagoge) a Aristóteles, y en los comentarios de Boecio a Porfirio. El primero plantea inicialmente el problema: si los universales existen; si existen, existen separados de las cosas o no; si existen separados de las cosas, qué son. Boecio (“último de los romanos”), considerado el punto de enclave entre el mundo antiguo y el medieval, transmite las preguntas que suscitaron, en la mente de los medievales, la existencia separada de las formas platónicas. Las posturas adoptadas ante la cuestión, en tiempos medievales y en la actualidad, son las tres siguientes:

(a) Realismo extremo o platonismo: la afirmación de que los universales existen realmente, como las ideas platónicas.

(b) Realismo moderado o conceptualismo: la afirmación de que sólo existen como entidades mentales o conceptos, a los que en la realidad corresponden propiedades de las cosas.

(c) Nominalismo: la afirmación de que los universales no son más que nombres; sólo existen individuos (y, si acaso, para la filosofía moderna, algunas entidades abstractas, las menos posibles, como las clases).

El primer autor medieval que opinó sobre la cuestión fue Roscelino, que sostuvo la tesis de que los universales son sólo una “emisión de voz”, acentuando que los predicables no son sino sonidos, (flatus vocis), nombres (fonemas). Abelardo, discípulo primero de Roscelino y luego de Guillermo de Champeaux, se opuso tenazmente a la postura de realismo exagerado sostenida por este último. Para Abelardo, sólo existe lo individual, y sólo las palabras pueden ser universales; es el significado lo que les da universalidad.

El realismo moderado, inspirado en Aristóteles y Avicena, y cuyo representante más notable es Tomás de Aquino, sostiene que los universales existen como formas (esencia, naturaleza) de las cosas individuales. Esta postura supone una elaborada teoría de la abstracción y de la constitución de las cosas por materia y forma, de inspiración aristotélica. El resultado es que lo universal no existe separado de las cosas, pero existe como esencia o naturaleza de cada cosa de la que se afirma: la “humanidad” no existe separada; sólo existe en la naturaleza de Pedro, Juan y Ana. Por lo mismo, el universal es también un concepto abstracto, porque por su medio conocemos lo que son (quo est) los individuos, los únicos que son (quod est). A esto se une la afirmación de que los universales existen también en la mente divina, a modo de arquetipos, o ideas ejemplares, (tesis ya defendida por S. Agustín), ordenados a la creación.

Al realismo se opone la nueva lógica de Guillermo de Ockham. Igual como sostenían los nominalistas anteriores, no existe nada fuera de la mente que sea universal; todo lo que existe es individual. Para explicar, no obstante, el conocimiento, además de crear un nueva teoría del conocimiento intuitivo del singular (que hemos visto más arriba), crea una teoría lingüística de los términos lógicos. Un término, un nombre, es una vox (voz), en el sentido de producto fonético, o un sermo, o vocabulum, emisión de voz con significado; éste convierte una vox en un sermo. El significado le llega a un término por la suppositio simplex: capacidad de un término para significar a muchos individuos concretos. Los nombres abstractos (intenciones o signos) pueden ser absolutos o connotativos. El nombre o término absoluto tiene como referente el objeto individual o una cualidad del mismo (la sustancia o la cualidad), mientras que el término connotativo, cuyos referentes serían las categorías aristotélicas restantes (a excepción de la sustancia y la cualidad), no tiene otro referente que el individuo, siendo el resto operación del entendimiento. Los nombres, por tanto, según Ockham, sólo se refieren o a individuos o a cualidades del individuo (lo que con el tiempo corresponderá a los nombres y propiedades). En esta reducción de la referencia de los nombres está su nominalismo. La mente posee la capacidad natural de convertir en signo de muchos lo que ha sido conocido intuitivamente como un objeto particular. Así, lo universal es sólo mental y, en los individuos, nada hay de universal o común, de la misma manera que no hay “esencias”. A un universal de la mente sólo le corresponde, por una parte un nombre y, por otra, una colección de individuos. Entre los filósofos modernos se repiten las posturas clásicas de los escolásticos (que se reducen en la práctica a dos: realismo y nominalismo) en el intento de responder a la pregunta acerca de “qué cosas, de las que hablamos, existen”; cuestión, por lo demás, relacionada con los problemas del realismo científico.

Consecuencias del nominalismo

Con su teoría del conocimiento intuitivo individual ha de rechazar los clásicos argumentos escolásticos para la existencia de Dios; o Dios es conocido intuitivamente, y no lo es, o sólo es posible la fe en Dios. El mundo, creación totalmente contingente de Dios, no puede ser pensado como un conjunto de relaciones necesarias; es un conjunto de cosas y de él conocemos sólo lo que es posible por vía de la noticia experimental. Son rechazables, pues, entidades tales como el espacio el tiempo, el movimiento, etc., como distintas de las cosas. A la lógica incumbe averiguar el significado con que empleamos estos términos. El nominalismo se orienta, así, hacia una ciencia física cada vez más interesada en indagar cómo suceden los fenómenos, que en conocer la realidad subyacente a ellos. Se abre un camino para la matematización de la ciencia física por el que transcurrirán lentamente los seguidores ockhamistas.

Su valoración de lo concreto e individual y del conocimiento experimental tiene también aplicaciones en el campo de la teoría política: la separación entre fe y razón (por razones de un mayor rigor en definir la ciencia); distinción entre poder civil y religioso, según la teoría de las dos espadas; crítica a la plenitud de potestad del poder teocrático, o soberanía del Papa, que ha de ser ministro, y no señor; crítica a la infalibilidad papal y concepción de la Iglesia como comunidad de fieles y no como dominio terreno.


Ideas fundamentales. Iniciador de la via modernorum. Paso clave en el tránsito de la edad media hacia la moderna. En el contexto de la crisis de la escolástica que origina el paso al racionalismo, empirismo y la ciencia moderna. --- Independencia entre fe y razón, filosofía y religión: después de Ockham, la filosofía se liberará de la teología y la ciencia comenzará su andadura autónoma. Tal separación fomenta el estudio de aquellas cuestiones que pueden ser objeto de estudio por la razón, y se deja de forzar la razón para justificar cuestiones que quedan solamente dentro del campo de la fe. La fe tampoco se usará en el campo de las cuestiones competencua de la razón natural. |

Franciscano inglés nacido en Ockham (Surrey), apodado el doctor plusquam subtilis(frente al doctor subtilis que era Duns Escoto), o doctor invincibilis. Estudia teología en Oxford (1309-1321)[En otro lado tengo 1312-1318, sin conseguir licenciarse ni doctorarse, debido a sus teorías avanzadas y a su actitud atrevida. Comprobar fechas. Tengo también que enseñó en Oxford hasta 1324, ver si es consistente este dato con el hecho de no licenciarse, pero supongo que sí porque por eso imagino que sería llamado a Avignon.], no pasó nunca de bachiller, por lo que se le conoce también como el venerabilis inceptor. Reconocido como iniciador de la via moderna. Defendió el nominalismo, atacando la doctrina que afirma que los universales son cosas reales en vez de meros nombres o conceptos, a la cual considera 'el peor error de la filosofía'. Rechazando el atomismo a favor del hilemorfismo, practicó una austeridad metafísica evitando suponer distintos tipos de entidades para cada una de las diez categorías aristotélicas and limitando su visión filosófica a las sustancias claramente distintas. Aún así, defendió la idea franciscana del reconocimiento de una pluralidad de formas sustanciales en las cosas vivas.

  • Principal figura de la crisis de la escolástica. Nació hacia 1.300 en Ockham, al sur de Londres.
  • Entró en la Orden de San Francisco y estudió en Oxford entre 1312 y 1318 sin conseguir licenciarse ni doctorarse, debido a sus teorias avanzadas y a su actitud atrevida.
  • Enseñó en Oxford hasta 1324 en que es llamado a la corte de Avignon para responder de su enseñanza y es confinado en un convento hasta que se escapa, para ir a la corte de Luis de Baviera en Pisa que estaba en lucha con el Papa. Por ello es excomulgado.
  • A partir de este momento se verá envuelto en una serie de peripecias políticas a favor del emperador y contra el Papa. Muere en 1350.
  • Sus principales obras filosóficas son: Comentario a las Sentencias, Quodlibeta septem, Centriloquium theologicum y Summa totius logicae.

--- La ciencia tiene como objeto lo singular, ya que sólo lo singular existe: todo lo real es singular y sólo lo singular existe, pero existe con una uni- dad numérica tal, que no admite distinción alguna de partes metafísicas.

--- Luego lo universal no tiene ningún género de realidad, ni puedeexistir de ningún modo en la naturaleza de las cosas. Pero tampoco es un mero nombre o palabra. Los universales son conceptos o símbolos de las cosas, es decir que se refieren, aluden o representan a las cosas, pero no expresan ni nos dan a conocer lo que las cosas son.

--- Como las palabras los conceptos no nos dicen nada, ni nos dan a conocer la realidad, si no la conocemos de antemano. Por ejemplo si no se sabe lo que es un ocelote, la palabra ocelote no nos lo da a conocer.

--- La única diferencia que existe entre palabra y concepto está en que: (a) La palabra es un signo convencional. (b) El concepto es un signo natural.

Fe y razón

Ockham se encuentra ya plenamente en un contexto de separación casi absoluta de fe y razón. Las verdades de fe no son evidentes por sí mismas ni demostrables, y aún más: tampoco son probables, porque aparecen como falsas a quienes se sirven de la razón natural. 

«Los artículos de fe no son principios de demostración y tampoco conclusiones, y ni siquiera son probables, ya que aparecen como falsos ante todos, o ante la mayoría, o ante los sabios: entendiendo por sabios aquellos que se confían a la razón natural, puesto que sólo se entiende de este modo el sabio en ciencia y en filosofía». [Ref.]

El ámbito de las verdades reveladas es radicalmente ajeno al reino del conocimiento racional. La filosofía no es una sierva de la teología y ésta no es una ciencia sino un conjunto de proposiciones que se mantienen unidas por la fuerza cohesiva de la fe, pero sin una coherencia racional.

Dogma de la trinidad. Ockham niega la posibilidad de cualquier interpretación racional de esta verdad de la fe cristiana de una manera tan radical que señala la fase final de la escolástica: «Que una única esencia simplicísima sea tres personas realmente distintas, es cosa de la que no puede convencerse ninguna razón natural y sólo afirma la fe católica, como algo que supera todo sentido, todo intelecto humano y casi toda razón».  La razón ya no puede ofrecer ningún apoyo, porque no logra otorgar al dato revelado más transparencia que la que le da la fe. Las verdades de fe son un don gratuito de Dios y deben seguir siéndolo. No es honrado revestir de plausibilidad racional unas verdades que trascienden la esfera humana y que desvelan perspectivas que serían impensables e inalcanzables de otra forma. La razón humana posee un ámbito y una tarea diferentes del ámbito y de la tarea de la fe.

Fideísmo en Ockham.  No obstante, para Ockham la fe constituye un recurso inapelable.

Nominalismo 

Suele considerarse a Ockham un defensor del nominalismo, aunque sería más correcto calificar su posición como conceptualisa o terminista. De entrada reacciona contra abstraccionismo. Sólo existe el individuo. Su postura se resume en los siguientes puntos:

  1. Primado absoluto de lo singular como punto de partida. 
  2. Lo universal no tiene ningún tipo de realidad ni existe de ningún modo en la naturaleza de las cosas. Pero tampoco es un mero nombre o palabra. Los universales son conceptos o símbolos de las cosas, es decir que se refieren, aluden o representan a las cosas, pero no expresan ni nos dan a conocer lo que las cosas son.
  3. El requisito necesario para confirmar la certeza del conocimiento intelectual es la percepción sensible.

Esta concepción se opone a Ia de Santo Tomás, para quien la universalidad era una unidad referida y aplicada a múltiples objetos. Pero si el universal es unidad no puede estar repartido en múltiples objetos y si así ocurriera no sería uno.

--- El concepto de universal de Ockham supone las siguientes consecuencias:

(1) Si el universal no existe, no hay que preocuparse de cómo se contrae el singular. Luego desaparece el principio de individualización.

(2) Toda ciencia que quiera tener un valor real, ha de ser ciencia de lo singular que es lo que realmente existe.

(3) El conocimiento de lo singular tiene como punto de partida Ia intuición y es inmediato.

(4) No es necesario imaginar especies o formas inteligibles intermedias entre las cosas sensibles y la facultad espiritual que entiende, luego no es necesario el entendimiento agente encargado de constituir dichas formas.

(5) El conocimiento más perfecto es el sensible y experimental.

(6) No podemos conocer, pues, las realidades que trascienden la experiencia. Por lo tanto no podemos conocer con seguridad Ia existencia de Dios, sus atributos, su naturaleza, el alma, etc. El conocimiento de todo ello se debe a la revelación contenida en las Sagradas Escrituras y la teología no es más que una explicación del contenido de ésta, que nada tiene que ver con la filosofia.

(7) No es posible la metafísica como ciencia rigurosa y segura.

(8) La ciencia ejemplar es la empírica y positiva.

Ciencia de singulares.  La ciencia tiene como objeto lo singular, ya que sólo lo singular existe. Y existe con una unidad numérica tal que no admite distinción alguna de partes metafísicas.

Causalidad. A diferencia de Hume y Malebranche, Ockham mantiene la distinción aristotélica entre causalidad eficiente y causalidad sine qua non, basada en si la correlación entre dos entidades viene causada por el poder de la primera o la voluntad o deseo de la segunda. Frente a Enrique de Gante, niega que exista causalidad sine qua non en la naturaleza, considerando metafísicamente imposible reordenar drásticamente las regularidades naturales, aunque ios y las criaturas puedan alterar u obstruir el funcionamiento natural de la misma. Como otros aristotélicos, Ockham considera la física y la biología porque el principio de uniformidad de la naturaleza es verdad. Incluso para el nominalista, las naturalezas son potencias, individuos co-específicos, etc. Ockham da por supuesto que las facultades cognitivas del ser humano trabajan siempre o casi siempre. Ockham no llega a conclusiones escépticas en relación a la posibilidad del conocimiento.

Lógica

Ockham fue un entusiasta de la lógica, la cual trata con un enfoque peculiar que refleja su desacuerdo respecto a autores como Guillermo de Sherwood, Pedro Hispano o Walter Burleigh. Su teoría de la suppositio se desarrolla en su Summa Logicae [Comprobar si es la Summa totius logicae] donde reordena el programa tradicional incluyendo los temas clásicos dentro de una teoría de la inferencia. Contiene asimismo su brillante y extenso desarrollo de la sologística modal.

La navaja de Ockham

Derivable tanto de su empirismo y como de su crítica a los grandes sistemas del s. XIII, aparece el principio que terminará por ser conocido como navaja de Ockham: entia non multiplicanda praeter necessitatem («los entes no deben multiplicarse sin necesidad»). No es sólo un principio metodológico, sino que, además, tiene características gnoseológicas y ontológicas. La expresión 'navaja de Ockham' apareció en el siglo XVI, y se añadía que con ella Ockham «afeitaba las barbas de Platón», pues de su aplicación se obtenía una notable simplicidad ontológica frente a la metafísica platónica que multiplicaba entidades innecesarias. Con ella se enfrentó a muchas tesis sustentadas por la escolástica y, en especial, rechazó la existencia de las especies sensibles o inteligibles como intermediarias en el proceso del conocimiento, y rechazó tb el principio de individuación, al que calificó de especulación vacía.

La voluntad en Ockham

La 'desconexión' entre fe y razón de Ockham no afecta solo al conocimiento, sino también a la moral. Tomás de Aquino consideraba que la moral cristiana coincidía con la moral natural que cualquier persona podía alcanzar por su propia razón. Pero para Ockham no hay unas leyes naturales en la condición humana. Los mandatos morales son absolutamente contingentes y provienen de la voluntad divina, que es omnipotente y por tanto podría haber cambiado los parámetros de lo bueno y lo malo. La razón nunca podrá descubrir los preceptos morales al margen de la revelación. El voluntarismo llega a sus últimas consecuencias con Ockham. Para Ockham no hay ni verdad ni bien en sí, todo es producto de la voluntad dominante (la de Dios). El cosmos de Ockham es un cosmos vacío de valor, desolado y desconsolador, producto arbitrario de un querer absoluto y omnipotente que ordena o prohibe las acciones sin el fundamento intrínseco de su malicia o bondad. Eso quiere decir que el orden moral presente es contingente, arbitrario, podría muy bien haber sido lo contrario.

  • Este voluntarismo filosófico se proyectará sobre la práctica e inspirará gran parte de la teoría política de los siglos XV y XVI: Nicolás Maquiavelo, Juan Bodín, Juan Pablo Martín, Rizo, etc.

La voluntad no es solo una potencia de autodeterminación frente a contrarios (como señaló Escoto), sus opciones incluyen la voluntad del mal bajo el aspecto de mal y la voluntad contraria al bien bajo el aspecto del bien. Ockham defiende una teoría de la razón correcta según la cual la acción virtuosa requiere la coordinación entre voluntad y razón. En tanto una razón correcta e informada dictamina que Dios o el bien infinito debe ser amado sobre todo y, por tanto, también obedecido, los mandatos divinos se convierten en una norma secundaria.

Ideas políticas

Acusado de herejía comparece ante la curia papal de Aviñón en 1324. Tardan en dictar sentencia y Ockham escribe opúsculos para congraciarse con sus jueces, aunque se mantuvo firme en sus doctrinas. Surge entonces entre los franciscanos la disputa sobre la pobreza (entre los conventuales y los fratricelli, liderados por Juan Olivi, que se oponía a la autoridad papal). Ockham se adhiere a los fratricelli hacia 1328, año que huye de Aviñón, llegando a Pisa donde entra en contacto con la corte de Luis de Baviera [?], con el que trata de entablar el famoso pacto: «Emperador, defiéndeme con la espada, que yo te defenderé con la pluma» . Excomulgado tanto por ello como por la desafiante defensa de la pobreza franciscana contra el Papa Juan XXII. La fuga de Aviñón marca un giro radical en su obra, centrada cada vez más en cuestiones políticas, escribiendo un gran número de opúsculos contra el Papa.  Ockham pasaría el resto de sus vida en la corte de Munich bajo la protección de Luis de Baviera, defendiendo enérgicamente la separación entre el Estado y la Iglesia. Así, la obra posterior a 1328 principalmente se ocupa principalente de cuestiones polémicas o políticas sobre la cuestión de la pobreza franciscana, eclesiología de los papas, origen y naturaleza del Estado o la relación entre iglesia y estado, por ejemplo. Las principales obras del periodo político de Ockham serán Opus nonaginta dierum(1332), Dialogus (comenzada en 1332), Super potestate summi pontificis octo quaestionum decisiones (1344), Tractatus de dogmatibus Johannis XXII papae (1333--34), Epistola ad fratres minores (1334). De jurisdictione imperatoris in causis matrimonialibus (1598), Breviloquium de potestate tyrannica (1346) o De imperatorum et pontifcum potestate [also known as 'Defensorium'] (1348)

[V. Cuál es Sobre el gobierno tiránico del Papa, trad. P. Rodríguez Santidrián, Madrid, Tecnos, 1992; Barcelona, Altaya, 1995.]

Influencia

El ockamismo gozó de un éxito notable. La via modernorum se usó como reclamo para atraer alumnos a las aulas universitarias. Las universidades que querían mantenerse al día tenían, junto a cátedra tradicional tenían una «cátedra de nominales)».  El ockamismo tendría dos vertientes. Por un lado estaría el ockhamismo filosófico de Guillermo Rubio y Nicolás de Autrecourt, y por otro un ockhamismo científico con los filósofos de la naturaleza o físicos del XIV, como Juan de Buridán, Nicolás de Oresme (también franciscano) y Alberto de Sajonia), que aplica el espíritu nominalista al estudio de la naturaleza. Ockham influye asimismo en Gregorio de Rimini, Juan de Mirecourt y un sinfín de figuras dentro del panorama de transición de la edad media a la edad moderna. En línea con las influencia de filósofos nominalistas en general su influjo se extiende hasta los empiristas ingleses (Bacon, Hobbes, Locke o Hume) que, de algún modo, surgen todos de un ambiente nominalista. Por otro lado el voluntarismo filosófico se proyectará sobre la práctica e inspirará gran parte de la teoría política de los siglos XV y XVI: Nicolás Maquiavelo, Juan Bodin, Juan Pablo Martín, Rizo, etc.

Seguidores de Ockham. De Ockham arrancan: el ockhamismo filosófico y el ockhamismo científico, 1. El ockhamismo filosófico está representado por Guillermo Rubió y Nicolás de Autricuria, principalmente. 2. El ockhamismo científico por Juan de Buridán, Nicolás de Oresme y Alberto de Sajonia. Este movimiento resulta de la aplicación del espíritu nominalista al estudio de la naturaleza.

Textos de Ockham

Ockham | Selección de textos

T1. Sólo existen individuos singulares:

“Toda cosa es singular por sí mismas, porque la singularidad conviene inmediatamente a todo aquello que existe. No puede, por consiguiente, sobrevenirle por algo distinto” (I Sent. 2, 6P)

T2. Orden contingente de entes singulares:

“Porque lo mismo que diferentes reinos tienen distintos reyes, y no hay ningún rey de todo, aunque a veces aquellos reyes puedan estar en una determinada relación, como cuando uno de ellos es más poderoso o más rico que otro, así nada es el objeto de toda la metafísica, sino que las diferentes partes de ésta tienen diferentes objetos, aunque esos objetos pueden tener mútuas relaciones” (Prol. Sent. 9, N).

T3. No existen universales ni separados de las cosas ni en las cosas:

Ninguna cosa externa al alma, ni por sí, ni por otra cosa real o simplemente racional que se le añada, ni de cualquier manera que se la considere o entienda, es universal, ya que tanta es la imposibilidad de que una cosa externa al alma sea de alguna manera universal, cuanta es la imposibilidad de que el hombre, por cualquier consideración, o bajo cualquier aspecto, sea asno (Quodlibeta, I, d. 2, q. 7 S).

T4. Texto de Mach sobre la navaja de Ochkam:

“Toda ciencia se propone reemplazar y ahorrar las experiencias con la ayuda de la copia y de la figuración de los hechos en el pensamiento. Esta copia es, en efecto, más manejable que la experiencia misma y puede, bajo muchos aspectos, sustituirla. Esta función de economía, que penetra todo el ser de la ciencia, se manifiesta ya claramente en las demostraciones generales. El reconocimiento de éste carácter de ahorro hace al mismo tiempo desaparacer todo misticismo del dominio científico. La comunicación de la ciencia por la enseñanza tiene por objeto ahorrar ciertas experiencias a un individuo, transmitiéndole las de otro individuo; son incluso las experiencias de generaciones enteras las que se transmiten a las generaciones siguientes por los libros acumulados en las bibliotecas y las que le son así ahorradas. Las ciencias, cuya característica de economía es la más desarrollada, son las que se ocupan de los fenómenos que pueden descomponerse en un pequeño número de elementos todos numéricamente valorables, como la mecánica, por ejemplo, que no considera sino los espacios, los tiempos y las masas. Estas ciencias aprovechan toda la economía de las matemáticas, anteriormente realizada. Se debe decir, pues, que no existe resultado científico que no hubiera podido, en principio, ser encontrado sin la ayuda de un método. Pero a causa de la corta duración de la vida y de los estrechos límites de la inteligencia humana, un saber digno de este nombre sólo puede ser adquirido por la mayor economía mental. La ciencia misma puede pues considerarse como un problema de mínimum, que consiste en exponer los hechos tan perfectamente como sea posible con el menor gasto intelectual” (Mecánica, citado por El método experimental y la filosofía de la física, de R. Blanché)

T5. No necesidad de causa motora:

“Digo, por tanto, que lo que mueve en el movimiento de esta clase, después de la separación del cuerpo en movimiento del proyector original, es el cuerpo movido por sí mismo, y no por alguna fuerza absoluta en él o relativa a él, porque es imposible distinguir entre lo que hace el motor y lo que es movido” (II Sent.)

T6. Sobre la “causa conservante”:

“La demostración puede ser formulada del modo siguiente: cualquier cosa realmente producida por un ente, durante todo el tiempo que se mantiene en el ser real es conservada por un ente. Por tanto, es cierto que el mundo es producido, y por ello mismo, es conservado por un ente mientras se mantiene en el ser. En cuanto al ente que lo conserva, me pregunto: o es producido por otro ente o no lo es. Si no es producido por otro, es la primera causa eficiente, como es también la primera causa conservante, desde el momento que toda causa conservante es también causa eficiente….Si, por el contrario, aquel ente que conserva el mundo en el ser es producido por otro ente, será también conservado por otro; y con respecto a éste último pongo la misma pregunta; y así será al infinito o habrá que pararse necesariamente en un ente que conserva y no es de hecho conservado; y este ente será la causa eficiente primera. Pero es imposible proceder hasta el infinito en acto, lo que es absurdo” (Sent.)

T7. Separación entre razón y fe:

Los artículos de fe no son principios de demostración, ni conclusiones, y no son ni siquiera probables, ya que parecen falsos a todos o a la mayoría, o a los sabios; entendiendo por sabios aquellos que se confían a la razón natural, ya que sólo de esta manera se entiende el sabio en la ciencia y en la filosofía (Lógica, III, 1)